El hidratante es un producto diseñado para cuidar la piel y, por lo tanto, debe usarse diariamente. Cuando se descuida la hidratación, la piel puede volverse seca, tirante e incluso escamosa.
La hidratación diaria es fundamental para mantener la barrera cutánea en buen estado, retener el agua en las capas superficiales y combatir el envejecimiento prematuro.
Diferencia entre hidratación y humectación
Es esencial comprender la diferencia entre estos dos conceptos para cuidar correctamente la piel, ya que sus propósitos no son los mismos.
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Hidratación: Aportar agua a las capas externas de la piel.
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Humectación: Lubricar la piel para mejorar la retención de agua y nutrientes.
Las cremas hidratantes contienen ingredientes que cumplen ambas funciones —hidratar y retener la humedad—, ya que su objetivo es reducir la pérdida transepidérmica de agua.

Ingredientes que contribuyen a la hidratación de la piel
Para que una crema hidratante sea efectiva, debe contener ingredientes específicos, entre ellos:
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Humectantes: Atraen agua hacia la piel, aunque no necesariamente la retienen. Ejemplos: ácido hialurónico o glicerina.
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Emolientes: Suavizan y alisan la superficie de la piel. Ejemplos: aceites, manteca de cacao o manteca de karité.
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Oclusivos: Evitan la pérdida transepidérmica de agua. Ejemplos: vaselina o aceite mineral.
Una crema hidratante no podría aportar agua, retenerla y suavizar la piel sin estos tres tipos de ingredientes.
Cómo hidratar correctamente tu piel
A continuación, los pasos para hidratar tu piel de forma adecuada:
1. Limpia tu piel
Una limpieza profunda es esencial antes de aplicar el hidratante. Intentar hidratar una piel sucia, con restos de maquillaje o partículas de contaminación, puede sellar esas impurezas en la piel. Esto podría provocar infecciones cutáneas o envejecimiento prematuro, entre otros problemas.
En otras palabras, debes comenzar con la piel limpia. Para lograrlo, usa un gel limpiador suave y aplícalo en las zonas que desees hidratar. Si te maquillas a diario, realiza una doble limpieza y utiliza también un desmaquillante o agua micelar.
2. Aplica el hidratante sobre la piel húmeda
Una vez que tu piel esté ligeramente húmeda, aplica la crema hidratante y masajea con movimientos circulares. Si deseas usar un sérum u otro tipo de producto activo, aplícalo antes del hidratante. Así, los ingredientes humectantes y oclusivos de la crema trabajarán juntos para retener más agua bajo la superficie de la piel.
Ten en cuenta que, al aplicarlo en el rostro, también debes incluir el cuello y el escote.
En cuanto a los sérums, una excelente opción es el Facial Glow Sérum de Matcha & CO. Es un sérum altamente concentrado que combina el poder iluminador de la Vitamina C estabilizada con los beneficios antioxidantes de la Niacinamida y el Matcha. Este sérum hidrata, reafirma e ilumina la piel, reduciendo los signos del envejecimiento.
La Vitamina C favorece la formación de colágeno, mejora la hidratación y luminosidad de la piel, y inhibe la tirosinasa, una enzima responsable de la hiperpigmentación y las manchas por edad.
Por su parte, la Niacinamida calma el enrojecimiento, regula la producción de sebo, mejora la función de la barrera cutánea, actúa como agente despigmentante y tiene propiedades antioxidantes que ayudan a reducir las arrugas.
3. Repite el paso dos diariamente
La clave para mantener la piel hidratada es usar el hidratante todos los días y hacerlo correctamente. Esperar a hidratar cuando la piel ya está seca es un error, ya que la barrera cutánea podría estar comprometida.