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Eva C.
hace 13 días · Piel & Bienestar
esto del cambio de estación ya me lo sé pero igual me pilla
La verdad es que cada año digo lo mismo: que ya sé cómo va esto, que me preparo, que este año no me va a pillar desprevenida. Y cada año lo mismo.
La piel en primavera hace una cosa muy concreta que me desespera, que es no saber si necesita hidratación o si necesita que la dejes en paz. Un día se pela un poco en la frente, al día siguiente está brillante, a la semana granos donde no los tenía. Y yo mientras tanto intentando interpretar señales como si fuera un misterio.
Lo que he aprendido a fuerza de equivocarme es básicamente una cosa: simplificar. Cuando la piel está rara, añadir más productos no ayuda. O sea, la lógica de "pruebo esto también a ver" es tentadora pero casi siempre empeora. Me ha pasado demasiadas veces.
Este año he empezado el cambio de estación siendo bastante más austera de lo habitual. Limpieza suave, hidratación sin drama, protector. Y esperar. Que es la parte difícil porque soy bastante impaciente con estas cosas.
También noto que el estrés del curro se mete ahí siempre. Una semana intensa en el despacho y la piel lo acusa antes que yo. Esta semana ha sido larga y se nota, pero bueno, Brisa y yo hemos paseado bastante por la tarde y algo ha ayudado.

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